La bruja y el ángel del norte
Al morir la tarde, he de sentir el infierno y el cielo; la fuerza del trueno se desplaza con vehemencia en el cielo, las lagrimas de mi corazón se convierten en agua desde el manchado cielo sangriento. El fuego purifica las almas de aquellos corrompidos por la herejía, ahora ha sido lavado todo por esta lluvia que corrompe aun mas este sentimiento de culpa. He de partir yo solo hasta al otro lado de esta tierra medieval; quemando, destruyendo a todos los enemigos de Dios. Mi nombre es Sir Livaneca Dragus, de la orden de la santa inquisición (¿En serio?). Soy el mejor blandiendo mi espada y mis enemigos sufren con el solo hecho de escuchar mi nombre (¿Qué haces?). Voy hacia roma, donde tengo otra orden que acatar, pero; antes debo de pasar un pueblo que ha sido destrozado por los turcos, y se rumora que la gente de ese lugar; al menos los que quedan son personas muy desquiciadas, luego tengo que pasar un bosque que se dice ser un lugar maldito, y los que cruzan ese lugar mueren, mil turcos murieron en ese lugar y nadie sabe porque, pero yo soy mejor que millones de turcos, es mas soy el mejor de toda la orden, no conozco el miedo ni el amor. Es hora de partir…
Solo con el cielo negro cubriendo mi alma, corrompida o salvada ni yo lo sé, cabalgo por el frio de las sombras que parecen eternas, el viento que choca contra mi cara grita con el silencio que inunda este espacio fúnebre. A lo lejos veo una silueta, que está parado juntamente en frente del camino, entonces paro con fuerza para no golpearlo. Le pregunto ¿Qué cree que hace en medio de la noche en ese lugar? La silueta se quita el velo y muestra toda la belleza de una mujer, con grandes ojos, labios pronunciados, cabellera larga y castaña. Abre sus hermosos labios y me dice: si sigues morirás... ¡tu hombre mortal enamorado de tu propia leyenda morirás! La veo a los ojos con frialdad y le respondo, “tus ojos serán mi infierno esta noche”. Ella sale del camino y susurra: “Y mis palabras serán profetas de tu caída”.
Después de tal altercado, sigo con la misión y llego por fin a la entrada del bosque. Galopeo en mi caballo negro como si mi vida dependiera de la velocidad; siento como los arboles observan a el extranjero, como la memoria recuerda a esa mujer hermosa. A lo lejos veo un riachuelo; donde podre descansar, me bajo de mi corcel y me siento a la par de una piedra con la espada en las manos; de repente veo a una mujer delgada de pelo negro, joven, con una túnica negra algo transparente y mojada, con sus ojos color carmesí y la luz de la luna hace palidecer mas su piel. No soy tan imbécil para darme cuenta de que no es humana, ella debe de ser la responsable de la masacre turca. La joven es hermosa no lo niego, cualquier hombre de este universo cae en la trampa de la belleza y lo que esconde en realidad es la fragancia de la putrefacción de un próximo cadáver, pero yo no soy cualquiera. Veamos bruja del norte, que tan buena eres.
Ella se me acerca lentamente y dice: “Te amo”. Necesitara algo más que dos palabras que para mí no significan nada; ella se balancea sensualmente sobre mí y me besa, ella cierra sus ojos… yo jamás lo hare o nunca los abriré. Al ver que no tiene efecto sobre mi da tres pasos hacia a tras y me dice: “Eres interesante caballero, no eres cualquier hombre, el ángel te ha advertido bien”.
No hay ángel, solo es el réquiem de mi mente que me dice que no puedo confiar. Una hermosa melodía empieza a sonar, el viento, las copas de los arboles, el rio fluyendo a través de las rocas... hacen de una sinfonía y ella empieza a cantar.
“Se acerca el mañana
Esta noche acaba
Con un simple adiós
Desde las lágrimas
De tus ojos que caen
Mientras los demonios
Se disfrazan de seres
Más temibles que ellos,
Mis pies tocan las espinas
De tu alma
Y mi sangre se derrama
Porque soy quien te ama”
La estupidez del romanticismo de esta época y de las que vendrán, me provoca gracia, hasta reír es vano, creen que con una hermosa voz pueden controlar una mente desquiciada por el poder, como la mía. Desenvaino mi espada y atravieso su corazón, ella empieza a sangrar, su cara pálida, sus hermosos ojos, su bello pelo, todo en ella está agonizando y yo con mas furia penetro su cuerpo con mi espada, su vida corre por mi espada como un baño carmesí; me da tanto placer esto y es que cuando entro en este estado mental, la vida es mas que dolor para mi, siento el poder correr por mis venas. Todos los secretos infernales morirán con mi ser, estoy llorando en mis sueños, las lagrimas rojas no cesan, la vida es un baile de mascaras. Muere maldita bruja, su cabeza cae al suelo que maravillosa imagen, perturbadora, sádica, morbos, son hermosas las palabras que existe para esto. ¿Qué te pasa amor? Es que acaso no hablas mas, al parecer te cortaron la lengua debería agarrar su cabeza y besarla, digo para la buena suerte.
Ya casi saldrá el sol, el alba de la mañana esta por nacer, el final está cerca, este maldito bosque está a punto de terminar (Necesitas emendar el daño ocasionado) estoy bien, acaso crees que lo que hago es por una religión, no hay dios en lo que hago ¿Cómo Dios justificaría matar? Si Dios hubiese dicho matasen a todos los herejes, sería un hipócrita ¿no? !Lo único es matar! matar para que otro ser humano este contento y alimente su avaricia de poder, yo soy instrumento para ese hecho, solo soy un agente del caos, una vez que no los necesita para mis intenciones no sirven mas. Para el ser humano es efecto de inspiración, ¡Guerras! ¡Muerte! ¡Caos! ¡Locura! Llegara un día en que el mundo reconozca su anarquía como fin, y el colapso del mundo cederá a las manos de personas como yo. (¿Qué hay del ángel?). claro cómo olvidar ese detalle, era la chica que vi, antes de ver a la bruja, pero al igual que todos los ángeles, tienen la desventaja de creer que ellos son una supernova y que todo gira alrededor de ellos, están tan envenenados por su belleza que mueren en su cliché, un simple espejo no basta; no, claro que no, faltan los ojos de los otros; ellos son los verdaderos espejos, su narcisismo es tan frenético, que su única faena es vivir para que los vean, ella suplico para no morir (cada quien vive su mundo como la quiera, cada ser tiene la ventaja y desventaja de decidir que quiere para él) el ser humano solo es una presa, que ha de ser casada tarde o temprano. Y por el filo de mi espada ya fueron cazados muchos, el ángel (Ella no te hizo nada) era solo una humana (estas perdido, confundido y sentenciado) para nada, estoy en el pabellón tres, con una escoba que utilizo de corcel, jugando al caballero templario arraigando mis pensamientos en lo placentero que fue matar a tanta gente, mientras usted doctor me analiza, para saber si estoy loco o no, y así quedarme en este loquero o si me mandan a la silla eléctrica, mis últimas víctimas fueron dos mujeres la fiscal de distrito que se llamaba Leonore, la maldita fornicadora bruja y corrupta que se vendió por dos peniques, que teniendo las pruebas necesarias para meter a un genocida de inocentes no metió a la cárcel, ya que un puesto en el sistema, no esta sobre el. Y la ultima una presentadora llamada Diane, que engaño a tantos hombres quiso he hizo suicidarse a dos de ellos; por esos dos, sus ojos le quedaron a la justicia, o como disfrute haciendo eso. Bien doc. ¿Cómo moriré con silla eléctrica o inyección letal?